máquina de escribir

miércoles, 5 de junio de 2013

Dime quién soy, de Julia Navarro

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Aunque hace casi un año que no escribía, nunca he dejado de leer. Acabo de terminar "Dime quién soy", de Julia Navarro. Una hist...
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martes, 12 de junio de 2012

La letra escarlata, de Nathaniel Hawthorne

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Hace unos días empezaron a llegar los mails. En diciembre se cumplen diez años desde que salí del colegio, y por supuesto las mismas pers...
lunes, 4 de junio de 2012

The Southern Vampire Mysteries, de Charlaine Harris

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A pesar de que no siento ninguna necesidad de justificarme, sí estoy dispuesta a admitir que estoy leyendo basura. Libros de lo más obvios y...
lunes, 2 de abril de 2012

The Hunger Games, de Suzanne Collins

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Mi adolescente interna siempre agradece que no me niegue a la lectura de los libros de moda. En este caso en particular saltaba de felicida...
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lunes, 19 de marzo de 2012

Cuentos de amor, locura y muerte, de Horacio Quiroga

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Vocación es una palabra grande. Inmensa. Define la vida de quien, ante la posibilidad de optar entre lo conveniente y lo apasionante, elige...
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miércoles, 7 de marzo de 2012

Stephen King

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Me pasa algo terrible. Me encanta ir al solarium. De verdad. Deben ser los once minutos más relajantes de la semana - a pesar de que los pa...
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lunes, 9 de enero de 2012

Maldito karma, de David Safier

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Que te echen del trabajo es un poco como que te patee un pololo. Sobre todo cuando es lo más inesperado del universo. Y es que hoy en la mañ...
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carolita
Leer es lo único que siempre me ha gustado. Me paso cambiando de casas y de trabajos, descubriendo religiones y filosofías, probando estilos, ropa, comida y tatuajes. Y libros. Muchos. Clásicos, autoayuda, bestsellers y autores de moda. Leo desde que tengo memoria. Leía en el patio del colegio cuando no tenía con quién jugar porque era tan perna, y en los almuerzos familiares aunque mi mamá me retara siempre. Leía después en las plazas, en la universidad, en clases de estadística y en las noches y días de lluvia tapada hasta el cuello en mi cama. Ahora leo sentada frente al lago, en las mañanas frías del sur, tomando un café con leche en mi tiempo libre, en los aeropuertos y aviones cuando viajo a la capital. Y a veces, de repente, también escribo.
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